Luego de trabajar durante décadas en Keter, la fábrica de muebles de jardín más importante de Israel, Chava Rotshtein y Pablo Kaplan decidieron comenzar con Sillas de Ruedas de Esperanza, una creativa y desafiante aventura: utilizar su experiencia en el mundo del plástico para desarrollar sillas de ruedas livianas y económicas, diseñadas especialmente para los chicos con problemas de movilidad de los países menos desarrollados. El objetivo de la pareja es ofrecer sillas de ruedas coloridas y libres de mantenimiento a los aproximadamente cinco millones de niños en todo el mundo que no pueden trasladarse a sus escuelas por discapacidades motoras, principalmente en África, Asia, América Latina y el Medio Oriente.