El terrible crimen del asesinato de Muhammad Abu Hdeir, de 16 años, ha conmocionado a la sociedad israelí. Si hay por algún lado en el país algún desaforado que se alegra, que piensa «los árabes se lo merecen» o que ese horror ayuda en algo a Israel, pues no ha osado abrir la boca. O sea…seguramente los habrá. Si bien este asesinato fue algo sin precedentes, que hay también en Israel extremistas, racistas, fanáticos, como en otras sociedades, no es secreto. Pero la reacción de la sociedad israelí fue tan categórica al repudiar el crimen, tan terminante en su rechazo y tan firme en su condena y exigencia de justicia, que si algún mal nacido cree que el asesinato estuvo bien, seguramente entiende que mejor ni lo dice en voz alta.
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