El ex primer ministro Itzjak Rabín forma parte de la historia universal y del pueblo de Israel. Ahora que recientemente, si tomamos como referencia el calendario hebreo, se cumplen 20 años de la ausencia física de uno de los principales artífices del proceso de paz en Oriente Medio y que fue merecedor del premio Nobel de la Paz, su espíritu vive en cada flor de olivo. Su memoria pervive como el aire fresco del otoño ya bañado por las primeras lluvias y los pétalos de azahar de la primavera.