El 29 de noviembre de 1947 la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la división del territorio en dos Estados nacionales, uno judío y otro árabe, mediante la Resolución Nº 181. Esa resolución se tomó luego de un proceso iniciado a principios de ese año, cuando el Mandato Británico se dirigió a las autoridades de la organización internacional informándole que unilateralmente, renunciaba a seguir gobernando el territorio que le había asignado como Mandato por la Sociedad de las Naciones luego de concluir la Primera Guerra Mundial y que sus fuerzas se retirarían del mismo en las primeras horas del 15 de mayo de 1948, pues no podía solucionar la disputa entre judíos y árabes existente.