Luego de las guerras mundiales, desapareció la línea que separaba a los combatientes de los no combatientes. “El contraste entre la primera guerra mundial y la segunda es asombroso; solamente el 5 por ciento de las víctimas de la primera guerra eran civiles, en la segunda, el porcentaje se elevó al 66 por 100” (Hobsbawm 2006). Al finalizar la guerra, dos de cada tres judíos europeos habían muerto como víctimas de la solución final proyectada y planificadamente aplicada por el Tercer Reich.