«Este mártir de la fe, que sucumbió bajo el régimen nazi, mostró una fortaleza verdaderamente admirable. De él se puede afirmar, con toda propiedad, que pasó por este mundo sosteniendo la Iglesia con la propia vida». Incontables hombres y mujeres de todos los siglos han mostrado fehacientemente su fidelidad, y muchos la han llevado al extremo entregando de forma literal su vida, como hizo Miguel Kozal, un martirio al que en no pocas ocasiones, como le sucedió a él, les han conducido razones de índole política.