No hay trama propiamente dicha, y los personajes están, tristemente, poco desarrollados. Por el lado positivo, puede ser una lectura rápida, en especial, si se considera que son 1,250 páginas. El libro, más arte que literatura, consiste de una sola palabra: “judío”, en una fuente muy pequeña, impresa seis millones de veces para simbolizar la cantidad de judíos asesinados durante el Holocausto. La intención es que sea una especie de monumento a la memoria para la mesa de café, para iniciar conversaciones y que se provocador de ideas. “Cuando lo ves a la distancia, no puedes decir si está boca arriba o boca abajo, no puedes decir lo que está aquí; parece un patrón”, comentó Phil Chernofsky, el autor, aunque ese término puede ser un poco exagerado.