Si el orgullo por un hijo se midiese en euros, Juan Carlos Sanz Briz sería un multimillonario en su primera visita a Jerusalén. Pero el orgullo no tiene precio. Como tampoco lo tiene la frase de este hijo del diplomático español conocido también como el Ángel de Budapest: «Hoy se calcula que unas 50.000 personas vivieron o han vivido gracias a Ángel Sanz Briz». «Mi padre se jugó la vida en Budapest salvando a más de 5.000 judíos. No puedo estar más orgulloso», comenta en una entrevista a EL MUNDO antes de la inauguración de la exposición Más allá del deber en la Universidad Hebrea de Jerusalén, que homenajea a 18 diplomáticos y miembros del servicio Exterior español por salvar la vida de miles de judíos en el Holocausto.