La ciencia es una de las aristas del estudio de la Shoah que aún está por dilucidar, y en particular la medicina, disciplina que alcanzó las mayores cuotas de implicación en los horrores del nazismo y del Holocausto. Así quedó registrado en el famoso juicio a los médicos, en el marco de los Juicios de Nüremberg tras el final de la Guerra Mundial, donde se pusieron de manifiesto reprobables investigaciones con humanos, como experimentos de congelación, inoculación de bacilos de la tuberculosis o amputaciones de miembros. Pero también tuvieron lugar en el campo específico de la farmacología, mucho menos conocidos.