Los eventos relacionados con “Los Niños de Teherán”, poco investigados o reportados, forman un capítulo muy significativo en la historia de la supervivencia de los judíos durante la Segunda Guerra Mundial. Por un lado, es una historia del agonizante sufrimiento de casi mil niños judíos, muchos de ellos huérfanos. Habiendo sufrido los profundos trastornos – geográficos, familiares, psicológicos, espirituales – de las primeras etapas de la invasión alemana de Polonia en 1939, pasaron a soportar las terribles condiciones de los gulags soviéticos antes de partir hacia las regiones hambrientas de la Uzbekistán comunista. De allí fueron transferidos a Irán. Finalmente, llegaron a los kibutzim en el Mandato Británico de Palestina en 1943, asolados por la desnutrición, el tifus, la disentería, la pérdida de la familia y del yo.