Era la octava noche de Janucá en el poblado de Kiel en Alemania, donde vivían unos 500 judíos. El rabino Akiva Posner estaba prendiendo la última vela de Janucá en su casa, frente a los cuarteles del partido Nazi en la ciudad, minutos antes de la entrada de Shabat. Ahí, en 1931, estaba la bandera nazi en una fría noche de diciembre, cuando la luz de la Janukiá desafiaba la oscuridad del odio. La esposa del rabino Posner, Rajel, corrió y tomó una foto de la Menorá frente al edificio nazi. Luego, escribió en la parte de atrás de la foto: «Janucá, 5692 (el año judío). ‘Muerte a Judea’ dice la bandera, ‘Judea vivirá eternamente’, contesta la luminaria».
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