“Después de Auschwitz, escribir poesía es un acto de barbarie”, decía, con razón, Theodor Adorno. El Holocausto, que se cobró más de seis millones de vidas, es una cuña en la historia de la humanidad. La pregunta por la poesía era, entonces, la pregunta por la belleza, la vida, el amor: escribir poesía como un debe moral. La literatura aparece como una búsqueda, pero sobre todo como un espejo implacable que devuelve el horror del mayor genocidio. En esta nota, una selección de obras de ficción y no-ficción.