En las casas de los judíos aparecen pintadas que advierten a sus propietarios de que «huyan inmediatamente» si quieren vivir. En los buzones les dejan cartas anónimas con balas auténticas. Los judíos franceses que pueden marcharse del país lo hacen. La mayoría se marcha de forma apresurada; muchas familias judías venden sus casas muy por debajo del precio de mercado. Los distritos judíos que antes eran prósperos ahora están al borde de la extinción.