El Casablanca, un equipo de fútbol sala formado por jugadores marroquíes que juegan en una liga de aficionados de Forlì, en el norte de Italia, no saldrán al campo este fin de semana porque los continuos insultos racistas que sufren les han empujado a retirarse del campeonato. La historia de Rachid, Faruk, Rauf y otros tantos amigos marroquíes, desde hace años trabajadores en Italia, y de sus ganas de jugar al fútbol truncadas por los continuos insultos es hoy portada de los periódicos del país.