Leonard Lauder (Nueva York, 1933), magnate de los cosméticos, gran mecenas y dedicado coleccionista de arte, se mueve como un rey de la comedia de los de antes. Llega a la sala de Caixaforum donde se ha citado con la prensa, que le espera ansiosa por conocer los detalles de la histórica donación al Metropolitan de su asombrosa colección de 78 pinturas y esculturas cubistas, valorada en más de 839 millones de euros, saluda a la concurrencia, pide permiso para quitarse la chaqueta de raya diplomática y piropea a las mujeres para, acto seguido, disculparse. “Tendrán que perdonarme, pero me he ganado siempre la vida gracias a su belleza”.