Hamás ha provocado tres guerras con Israel pues esa es su razón de ser. Cada muerto es un trofeo de guerra, entre más mejor, así demuestra su vigencia a pesar del fracaso que ha sido su gobierno en el franja. Entre peor la situación de la población más justifica su discurso de odio e incitación. Antes de 2006 no existía el bloqueo que Israel y Egipto impusieron a la franja para prevenir la importación de material bélico. Este es el contexto, lo que ocurre en Gaza, lo que no se ve, lo que no muestran; una población rehén de los designios de Hamás y usada como carne de cañón por esta organización cuyo objetivo ha sido y sigue siendo la destrucción del Estado Judío.