Tome por ejemplo la votación de la semana pasada en la ONU sobre una resolución anti-Hamas patrocinada por los estadounidenses. Si bien se obtuvo una gran mayoría (87-57), la resolución quedó nueve votos por debajo de la mayoría de dos tercios que los palestinos y sus aliados se aseguraron de que era necesario para que fuera aprobado por la Asamblea General de la ONU. La mayoría de dos tercios era necesaria debido a una moción procesal que Bolivia lanzó sobre el organismo minutos antes de que se votara sobre la medida anti-Hamas. Esa moción fue aprobada por solo tres votos de diferencia, 75-72, lo que significa que si dos países hubieran votado o no, o si cuatro países que se abstuvieron votaron en contra de la medida, no habría razón para una mayoría de dos tercios, y la resolución anti-Hamas habría pasado.
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