Los acontecimientos vividos es lo que marca el tiempo. Hay años que se hacen eternos y otros que pasan en un segundo, en unos nos cuesta recordar lo habido y en otros los recuerdos fluyen sin cesar con cataratas de alegrías y de sentir que aprendimos y dimos. En estos días cumplo 10 años de mi primer viaje a Israel, un descubrimiento que mucho anhelaba y que me llevó a otros descubrimientos, algunos inimaginables para mí que siempre planifico con mucha antelación lo que haré.