Un nuevo año obliga siempre a una pausa y una mirada. Los humanos vivimos más y mejores años. Podría decirse, entonces, que nunca hubo mejores tiempos. La ciencia nos ha llevado allí. El mundo de las ideas, la vida política, las creencias, sin embargo, no reconoce progresos. Hay una nueva conciencia de los derechos humanos pero siguen y recrudecen fundamentalismos, actos de intolerancia, infinitas crueldades en guerras y en paz. En todo caso, aquí estamos para renovar el optimismo de quienes seguimos creyendo en la dimensión insuperable de la libertad humana.