Condenamos todo tipo de violencia doméstica, en tanto y cuánto y dónde ocurra.
Este lamentable flagelo universal que azota principalmente a mujeres, ancianos, niños y discapacitados, entre otros, es una de las más tristes discriminaciones. Las víctimas suelen temer denunciarlas.Las padecen en forma indefensa y sistemática por sus victimarios, luchando incluso por ser creíbles una vez que se atreven a enfrentarlos.