Cuando su abuelo –Francisco Mandaradoni- murió, Leandro tenía tan sólo dos años. “Yo me había construido la fantasía de que mi abuelo me había ido a comprar chupetines y no había vuelto…Con los años me enteré de cosas que no sabía o veía detalles que no había notado”, comentó el nieto 20 años después del atentado. Este también fue un atentado contra el pueblo italiano. Este fue un atentado contra la humanidad.#Embajada23Años