Eugenia Unger cubrió su número tatuado por los Nazis en su brazo con ropas de Shabat y su talit para celebrar su bat mitzvah, ocho décadas más tarde, a la avanzada edad de noventa y un años. Unger es polaca, sobrevivió a los campos de concentración de Majdanek y Auschwitz y usualmente relata su vivencia en el Museo del Holocausto en Buenos Aires y en escuelas. El sábado en el templo del centro comunitario judío de Herzliya leyó la Torá.