Enero de 1943 no fue un buen mes para Adolf Hitler. En sólo dos semanas llegaron del invierno ruso las peores noticias. Pero febrero comenzó peor. El único alivio seguía siendo que Estados Unidos mantenía la demora en abrir el segundo frente, y la mantendría por un año y medio más. Apenas un placebo al lado de los informes que acababan de llegar a su despacho…