Pese a la contundencia con la que los condena en sus discursos, el creciente número de actos antisemitas que vive Hungría le ha estallado en la cara a su primer ministro, el conservador populista Viktor Orbán. Pero este no es el único frente que tiene abierto: ayer, en el Parlamento Europeo, se presentó un informe en el que se constata el alejamiento de los principios democráticos de Hungría, y se debatió la polémica enmienda a la Constitución que, entre otras cosas, recorta poderes al Tribunal Constitucional.