Karl Simlinger, alcalde de la ciudad austriaca de Gföhl, debió renunciar después de una insólita afirmación: dijo que los periodistas que informaban sobre los inmigrantes tenían que ser colgados porque «son como judíos».
Según informaron los medios locales, el alcalde expresó su furia en un encuentro del Consejo de la ciudad cuando hablaba del problema de los inmigrantes que buscan alojamiento en un complejo planeado en la ciudad.