Barcelona, una ciudad conocida por su historia de resistencia republicana y su vocación progresista, ha visto cómo en los últimos años ciertos sectores difunden una narrativa unilateral del conflicto árabe-israelí. La identificación automática entre “antifascismo” y causa palestina se ha convertido en una excusa para demonizar sistemáticamente a Israel y, por extensión, a los judíos.