La amenaza sufrida por dos menores judíos expone un problema que ya desborda lo anecdótico: el antisemitismo encontró canales para expresarse sin pudor, legitimado moralmente por la prédica sedicente “antisionista” pero que no se asume como lo que es realmente, o sea, judeófoba lisa y llanamente. En un grave episodio de odio informado por el