El fiscal Alberto Nisman murió asesinado de un tiro y uno de sus hombres de confianza, el técnico informático Diego Lagomarsino, participó necesariamente de su homicidio al proporcionar el arma ilegal que sirvió para ultimarlo. Esa es la conclusión del juez federal Julián Ercolini, que además señala en su fallo que tres de los cuatro policías que debían custodiar al fiscal fueron encubridores, al demorar la intervención de las autoridades.