El 18 de julio de 1994, cuando un atentado terrorista voló la AMIA, en el tercero y cuarto piso del edificio de la calle Pasteur se encontraba el Instituto Judío de Investigaciones, Fundación IWO. Allí había más de cien obras maestras de la literatura judía. Cien obras de cultura e historia puestas en un grave riesgo. Por eso, con la ayuda de centenares de voluntarios, el IWO emprendió la tarea de rescatar gran parte de los materiales afectados por la bomba. Así, lograron salvar cerca de 40.000 libros, documentos, discos, periódicos, fotografías, manuscritos, obras de arte, objetos rituales y, entre todos ellos, una máquina de escribir.