Caro Cynovich: una joven escritora premiada

10/Sep/2015

Jai.com

Caro Cynovich: una joven escritora premiada

El día 2 de setiembre de 2015, reunido el jurado del Premio Gutenberg de narrativa joven, compuesto por Edmundo Canalda, Jaime Clara y Débora Quiring, se decide por unanimidad: Otorgar el premio a la novela El síndrome de las ciudades hermosas, presentada bajo el seudónimo «Katonti», de la autora Carolina Cynovich. Según el jurado: «El síndrome de las ciudades hermosas se lee con un interés continuo, sostenido por el encanto de su mundo narrativo: una ciudad inventada, un director de cine y un intérprete alternan escenas de rodajes, de búsqueda y de misterio, mientras se devela un enigmático universo. La cuidada caracterización de los protagonistas, el buen manejo de los diálogos y el desarrollo de la narración, estructura una ocurrente historia, cargada de imágenes potentes y escenografías quiméricas que, definitivamente, terminan imponiéndose».
Jai tuvo el honor de comunicarse vía mail con la formidable escritora Carolina Cynovich y demostrarles nuestra admiración ante quien ganó el Premio Gutenberg de narrativa joven.
Hablanos de vos, como si fuera una breve presentación en un grupo en el cual la consigna es que utilices diez palabras.
Bibliófila. Coleccionista. Amo las buenas historias y a mi tortuga.
¿Cómo fue desde chica tu relación con la lectura y la escritura?¿Tus padres te leían cuando eras chiquita y cuáles son tus primeros recuerdos referidos a eso?
La relación con lectura (y más adelante la invención de historias y escritura) estuvo desde siempre. Desde que nacimos, mi madre nos leía a mi hermana y a mí todas las noches, sin falta. Muchas veces eran historias que no tenían demasiadas ilustraciones, por lo que el estímulo siempre estuvo en la palabra. También ambos padres nos inventaban historias. Y cuando aprendí a escribir, empecé a inventar también. Tengo guardadas libretas con cuentos y poemas desde muy niña.
Un pajarito me contó de que ganaste muchos concursos escolares, especialmente uno que se llamaba algo así como mi Abuelo y yo, contanos esa historia.
¡Jaaaa! Un viaje. Eso fue hace mucho. El de “Mi abuelo y yo” creo que había sido un concurso de la escuela o de varias escuelas, en el que mi cuento recibió una mención. Era sobre un abuelo que había guardado un dibujo de dos colores que a la nieta le parecía aburrido y mal hecho, pero el abuelo le explicó todo el significado que tenía, ya que se lo había regalado la abuela cuando ambos se conocieron de niños… algo así. Yo tendría siete u ocho años, y mi recuerdo es que juntaron todos los cuentos ganadores y menciones y los imprimieron en un librito. Era un honor porque nos convertíamos en “escritores publicados en un libro”.
La escritura y la lectura son parientes cercanos, ¿cuáles son tus autores preferidos y por qué? ¿Quiénes son tus autores uruguayos preferidos si es que los hay?
Por supuesto, la lectura siempre viene antes que la escritura. Más que autores en general, me gusta pensar en “obras específicas” favoritas, y con favoritas me refiero a aquellas a las que vuelvo y releo varias veces. En este momento se me ocurren: la novela “The giver” de Lois Lowry, que me acompaña desde los once años; los cuentos “Estación de la mano” y “Now shut up, you distasteful Adbekunkus” de Julio Cortázar; la leyenda nórdica “Al este del sol y al oeste de la luna”; la novela “La casa de papel” de Carlos María Domínguez; los poemas de Sarah Kay y Mary Oliver, etc. También consumo mucha literatura infantil-juvenil, intentando conocer lo más que pueda autores uruguayos y argentinos, aunque también me gusta la LIJ española, norteamericana y australiana.
¿Acudís a talleres de escritura?
No de forma permanente. Pero cuando hay actividades puntuales de espacios de escritura me parece divertido.
¿Consideras que existe una literatura para mujeres?
Si con “literatura para mujeres” querés decir que lo que escribe una mujer va a estar generalmente dirigido a mujeres, por supuesto que no. Sí existe el género “chicklit”, que se generaliza como dirigido a mujeres, aunque también hay hombres que lo escriben y lo leen. Lo que no puede pasar es que un libro se catalogue como chicklit solamente por el hecho de estar escrito por una mujer. En el caso específico de “El síndrome de las ciudades hermosas”, lo escribí desde un lugar universal (que me es más cómodo), y no del específico de mujer. Por ejemplo, la historia misma está contada desde un punto de vista masculino, y lo primero que me dijeron en la editorial es: “nunca nos imaginamos que esto lo hubiera escrito una mujer”. Me pareció gracioso, porque también es un poco la idea: todos tenemos esa condición de universales, y podemos situarnos en lugares diferentes.
¿Cuáles son tus expectativas ante el hecho de ser publicada y presentada en la Feria del Libro de Octubre?
Creo que lo principal es poder compartir una historia que disfruté mucho escribiendo.
Gracias, Caro.