La doctora Friedmann-Morvinski –quien junto a
su equipo, encontró un factor clave para el tratamiento del cáncer cerebral
mortal- estuvo en el país invitada por los Amigos de la Universidad de Tel Aviv
a una nueva celebración de la jornada dedicada a pensar en innovación llamada Innovation
Day.
Desde su laboratorio en Tel Aviv, Dinorah
investiga el cáncer e intenta aportar un granito de arena a esa tarea titánica
que es poder encontrar lo que todos buscan: la cura a esa enfermedad. El
trabajo es arduo y no siempre se llega a resultados alentadores. Pero ella es
muy optimista. No mira lo que falta, sino todo el camino que ya se ha recorrido
y lo que se ha avanzado en la ciencia en la posibilidad de tratar y de curar
muchos tipos de cáncer. Pero quedan más desafíos y obstáculos por delantes y es
por eso que le dedica su vida y su pasión.
-¿Cuáles fueron los momentos de mayor
satisfacción que tuviste junto a tu equipo de investigación?
Cuando estamos trabajando y hacemos un
experimento, la mayor parte del tiempo no funciona. Pero, de repente, uno
empieza a ver cosas positivas, encuentra algo nuevo. Nuestra búsqueda es el
Talón de Aquiles, son las células cancerosas. Cuando uno ve que empiezan a
morir en cultivo, o que cuando las implantamos en roedores ellos se empiezan a
curar, es muy gratificante. Encontrar algo te incentiva a buscar más, porque
ves que evoluciona, que ya no es lo mismo que pasaba la semana anterior.
“Vamos a poder ver los defectos en cada tipo
de cáncer y así, los médicos definirán la mejor estrategia para ese paciente”
-¿Cuáles son los tratamientos para el cáncer
que veremos en el futuro? Aquellos que se encuentran aún en fase de
investigación pero que en unos años pasarán a la clínica
El futuro estará marcado por todo lo que tenga
que ver con la medicina personalizada. Ya tenemos lo que se llama la
“secuenciación”: podemos ver cuáles son los errores en nuestro material
genético. Hoy la tecnología existe. Pronto va a llegar a los hospitales y vamos
a poder ver cuáles son los defectos en nuestro tipo de cáncer y de ahí en más
los médicos van a poder definir cuál es la mejor estrategia que corresponde
para ese paciente en particular. Tenemos un montón de cosas nuevas que están
llegando a la clínica y que, hace tan sólo diez años, estaba en los
laboratorios.
-¿Tendremos la posibilidad de contar con
tratamientos menos invasivos y cruentos para los pacientes?
Sí, seguro. Te doy un ejemplo: nosotros
tenemos un sistema inmune – que cumple la función de defendernos contra lo
extraño a nuestro cuerpo – y la célula cancerosa lo es. Por lo tanto, tendría
que “verla” y atacarla, pero no lo hace porque no la reconoce. Entonces, una de
las nuevas modalidades que ha entrado ya en la clínica –y yo tuve el placer de
estar con uno de los pioneros que investigaron, encontraron y crearon esta gran
solución- es obtener sangre del paciente, aislar el sistema inmune (los
glóbulos blancos) modificarlos genéticamente para que ahora sí puedan reconocer
el cáncer y que vuelvan al organismo por sangre para atacar al tumor. Como vez,
no es tan invasivo porque sólo se extrae sangre y luego se realiza una
transfusión. Ese tratamiento se está comenzando a dar ahora en pacientes con
Leucemia, y para paciente con melanomas. Tenemos la gran alegría de saber que
está funcionando.
Lea más: La nanotecnología revolucionará la
cura del cáncer
-¿Y qué pasa con la posibilidad de usar
nanotecnología? Me refiero a estas nanocápsulas que lleven la medicación hasta
el tumor
También es una posibilidad. En el caso
anterior, hablamos de la utilización de tus propias células del sistema inmune,
de poder modificarlas por ingeniería genética e introducirlas de vuelta al
organismo. A esa modalidad también es posible combinarla con otra a la que
nosotros llamamos “nanomedicina”. Se trata de esas minicápsulas, o
nanocápsulas, a las que les podemos incorporar medicamentos que hoy se
encuentran (como la quimioterapia) pero que, cuando uno necesita más
concentración, subir las dosis, se vuelven muy tóxicas para el organismo. La
nanotecnología nos brinda la posibilidad de concentrar el medicamento en esas
nanopartículas y dirigirlas especialmente al tumor, es una gran solución. Eso
está avanzado y está llegando también a la clínica.
-¿Cuán optimista sos en lo que hace a la
incorporación de la Nanotecnología a la Medicina?
Yo siempre soy optimista. Hay que mirar para
adelante. En distintas enfermedades ya se está utilizando y va a llegar pronto
a todos. Luego está el tema de la regulación que demora los procesos, pero está
perfecto que sea así. Desde que nosotros vemos que algo funciona bien en el
laboratorio y en nuestros modelos hasta que eso llega al paciente, deben pasar
tiempo, toda una serie de ensayos y una regulación. Pero estamos en eso,
trabajando para seguir todos los pasos que se necesitan para llegar rápido al
paciente y seguro que será muy pronto.
Cáncer: cuáles son los tratamientos del futuro
30/Sep/2016
Infobae, Muriel Balbi