En el mundo de las nuevas tecnologías y de la comunicación virtual, la milenaria mística de la Cabalá parece un oasis. Esta antiquísima corriente judía inspira a una disciplina terapéutica que se desarrolla en Montevideo con el objetivo de fomentar el crecimiento personal de quienes la practican.
Así lo entendieron la psicóloga Dafna Curiel (46 años de edad) y la psicóloga social Graciela Orimian Epstein (66 años de edad), cuando en 2008 comenzaron a organizar diez encuentros en los cuales los participantes —según las terapeutas— pueden encontrarse consigo mismos y a su vez compartir sus pensamientos y sentimientos con los demás. Las especialistas conversaron con el portal web del CCIU sobre la Cabalá así como los orígenes y desarrollo de su método terapéutico:
– ¿Qué es la Cabalá?
– Para nosotras la Cabalá es un sistema milenario de acercamiento a la realidad de nuestro universo, y una hoja de ruta para incorporar sus profundas enseñanzas en la vida cotidiana. Nos invita a transitar un sendero de crecimiento emocional, mental y espiritual de una manera integral y totalizadora.
– ¿Cómo surgió su inquietud por esta temática?
– En nuestra experiencia personal, a lo largo de la vida, hemos buscado respuestas a todas nuestras preguntas sobre el sentido de la vida. Aquellas que pudieran resonar en nuestro ser más profundo y aquellas que vibraban en la misma “frecuencia de onda” que nuestras interrogantes. La vida quiso que nos encontráramos y descubriéramos inquietudes comunes, en las que, —respetando los matices—, pudiéramos caminar juntas en un hermoso proceso de crecimiento interior, encontrando algunas respuestas que nos ayudaron a comenzar a llenar ese vacío y empezar a disfrutar del viaje. A lo largo de este camino, en el que incursionamos en diferentes culturas, creencias y visiones de mundo, también abrevamos en nuestras propias fuentes y conceptos de la Sabiduría de la Cabalá que dieron respuesta a muchas de nuestras búsquedas.
– ¿Quiénes son los precursores de esta práctica que llevan a cabo?
– Fue a través del libro “Cabalá práctica”, del rabino Laibl Wolf, a partir del cual fuimos gestando la idea de construir una nueva propuesta: acercar las enseñanzas cabalísticas a todo el que se sienta convocado, desde un lugar que integre las dimensiones física, emocional, mental y espiritual. También nos basamos en otras fuentes: los rabinos Jaim Zukerwar, Mordejai Kaplan y Yehuda Ashlag, así como los expertos en la materia Michael Laitman, Yehuda Berg, Ione Szalay y otros.
– ¿Cómo se relaciona la Cabalá con la Psicología?
– Según nuestra concepción, la “salud” entendida en la globalidad del concepto abarca todas nuestras dimensiones, y refiere a una experiencia de equilibrio y armonía internas. Cada vez más se está investigando en las diferentes corrientes psicológicas la profunda necesidad de volver a integrar, a “re-ligar” todos los aspectos de nuestra vida, incluyendo lo espiritual y trascendente.
La Cabalá, al aportar conceptos que pueden aplicarse constantemente en nuestra vida, nos invita a hacer cambios profundos que atraviesan todas las dimensiones. Los maestros cabalistas plantean que de nada sirve el estudio intelectual, si no lo hacemos pasar por nuestra vivencia, transformándonos en aquello que anhelamos.
Por otro lado, en nuestra experiencia como terapeutas hemos constatado que la búsqueda de sentido que todos tenemos para poder llenar nuestro vacío existencial se logra integrando la dimensión espiritual en la consulta y en la vida. De esta manera se potencia el crecimiento y la sanación de la persona. Las herramientas terapéuticas que utilizamos (Gestalt y Programación Neurolingüística, entre otras), entienden al ser humano como una unidad indivisible, nos permiten integrar todas estas dimensiones del Ser.
– ¿Cuándo empezaron ustedes a estudiar esta relación entre Psicología y Cabalá?
– Comenzamos hace mucho tiempo pero vimos la posibilidad de integrarlas en una forma estructurada en el año 2008, inspiradas en autores que proponen una visión universal y práctica de la Cabalá. Allí nos surgió la idea de integrar todos estos conocimientos, los terapéuticos y los espirituales, gestando un espacio grupal que pudiera ayudarnos a crecer como personas, basándonos en la profunda sabiduría de la Cabalá.
Fue maravillosa la sensación de continuar en nuestra búsqueda, y a la vez comenzar a crear, a construir nuevos puentes, —como lo hicieran por milenios nuestros ancestros—, para que puedan ser transitados por todos aquellos que sientan la necesidad de nuevas formas en su camino de crecimiento personal y espiritual. Porque de eso se trata, de seguir aportando el propio eslabón en la gran cadena de la vida, para poder manifestar cada vez más el Ser.
– ¿A qué denominan ustedes el Ser?
– A nuestra esencia, a esa parte de nosotros que nunca nació y nunca va a morir; y trasciende toda manifestación en la materia. Es el lugar real al cual pertenecemos, y ahí estamos todos, unidos en una fuente infinita de amor, en el Ein Sof (literalmente “no hay fin” o “infinito”; se refiere al origen divino). De ahí partimos y ahí volveremos. Aquí, en esta vida material, en este cuerpo y en este tiempo y espacio, estamos para volver a conectarnos con nuestra esencia con conciencia y aprender las lecciones que nos corresponden a todos y cada uno.
Cada dificultad que se nos plantea en nuestro camino de crecimiento podemos leerla de dos formas distintas: o la sufrimos, colocándonos en el lugar de víctimas, o las tomamos como una nueva oportunidad de aprendizaje. Se trata de iluminar nuestras sombras. Hacer cada vez un poquito más de luz en nuestras vidas, y compartirla para que pueda iluminar el camino de quienes están transitando junto a nosotros. Si cada uno de nosotros trabaja en ese sentido, encontramos en la vida toda una hermosísima oportunidad de ser felices, y nos conectamos desde un lugar solidario, amoroso, donde el otro es un hermano transitando su propio camino de aprendizaje, y no un posible competidor del cual hay que cuidarse y defenderse.
– ¿Cómo puede ayudar la Cabalá a lograr ese cometido?
– Según nuestra concepción el objetivo de la Cabalá es el Tikún Olam, la restauración de este mundo, que parece cada vez más quebrado y dañado. Como humanidad hemos dejado en el camino valores esenciales que sostienen a nuestro planeta como integrantes todos de una “gran familia”. Hemos perdido el norte, y también el sur, y estamos nuevamente —una vez más— viviendo en un gran Egipto, esclavizados por nuestros instintos más bajos. Nuestra intención es hacer de éste un mundo mejor, y ello lo buscamos a través del Tikún Atzmí, la restauración personal.
Queremos tomar cada vez más conciencia de que somos parte de un “Todo”, de un vastísimo “Universo” que nos engloba y nos conecta. Ser conscientes de esta conexión nos ayuda a vivir en forma más humilde y más armoniosa con todo lo que nos rodea. La Cabalá viene a recordarnos quiénes somos y por qué estamos aquí. Viene a traer luz a tanta sombra, y nos enseña que la única manera de hacerlo es dando lo mejor de nosotros mismos. Recibir para dar. Recibir toda la enseñanza para compartirla, ofrecerla, así como lo hace el Creador. Así nos volvemos “sus socios”, incorporando en nuestras vidas ese sistema celestial, esa estructura de funcionamiento que nos conduce a una espiral ascendente, cada vez más luminosa, recibiendo e irradiando cada vez más luz.
– ¿En qué consiste la propuesta que ustedes ofrecen?
– La propuesta consiste en talleres teórico-vivenciales, con un formato de 10 encuentros, en frecuencia mensual, de 3 horas de duración cada uno. Durante los mismos proponemos un recorrido por el Árbol de la Vida, trabajando en cada encuentro una Sefirá (cualidad del Infinito manifestada en el mundo creado) en particular. Se trata de un enfoque vivencial donde lo que prima es el respeto por lo que cada persona siente, piensa y cree.
No somos “estudiosas profundas” de la Cabalá, ni damos clases sobre esta temática. Solamente extraemos textos que nos parecen apropiados a la concepción que queremos transmitir. La idea es nutrirnos de la sabiduría que encontramos en los mismos, y apropiarnos de ella: experimentarla, sentirla, vivirla, respirarla.
– ¿Quiénes pueden participar?
– Los grupos están dirigidos a todas las personas que se sientan convocadas por los mismos, sin importar su ascendencia cultural, religiosa o étnica.
– ¿Hay que tener conocimientos previos de Cabalá para participar?
– No es necesario tener ningún conocimiento previo. Sólo la voluntad de crecer y de dar lo mejor de nosotros mismos.
En la imagen: Graciela Orimian Epstein (a la izquierda) y Dafna Curiel (a la derecha).Autor del artículo: Lic. Martín Kalenberg
Cabalá para crecer
15/Abr/2012
CCIU, Copredi