Breves reflexiones sobre la violencia doméstica

25/Nov/2013

Por Lic. Aurelio Gómez*, gentileza para el CCIU

Breves reflexiones sobre la violencia doméstica

Me han convocado a reflexionar sobre un tema sobre el cual no me he formado ni he leído sistemáticamente artículos científicos sobre el mismo, más ha ocupado mi pensamiento. Mi formación de base es de Antropología Social y eso me permite y obliga sin quererlo, a pensar en ciertos temas de una manera. Me hago preguntas y trato de respondérmelas. ¿De qué habla la violencia en la esfera doméstica? ¿A qué hace referencia? ¿Cuáles son las causas de los enfrentamientos que terminan en violencia física o psicológica? ¿Por qué son las mujeres y los niños los más dañados?Surge entonces también inmediatamente el tema de las definiciones, los conceptos, ¿a qué llamamos violencia doméstica? A aquello que puede suceder o que sucede en el lugar que debería ser o que siempre queremos que sea, el más seguro de los lugares, espacio y tiempo al que llamamos familia (siempre en sentido amplio pues el concepto que pensamos alberga más que la consanguinidad) y que tiene que ver con golpes, desprecio, dominación, autoritarismo, silencio, dolor, pena, frustración, sometimiento, vergüenza.“Cada casa es un mundo” dice siempre la madre de un amigo, y detrás de las paredes que enmarcan la intimidad, suceden hechos que se murmuran en los espacios de interacción social más visitados, el almacén, la farmacia, el club, la cantina, en otra época el café, etc. pero que no se hablan en voz alta, permanecen semiocultos hasta que la realidad aparece en forma de muerte, de esposas que detienen, de ambulancia que transporta heridos. Cuando se golpea una colmena las abejas se dispersan y hacen ruido, pero luego se juntan y vuelven a sus quehaceres. “Si te metes en la discusión de una pareja terminan contra ti”. “Ver, oir y callar”.“Callar”. Dice la Mag. Edith Moraes (1) “las escuelas son testigos de situaciones en las que los niños rompen el silencio que caracteriza todo hecho de violencia”. La frase afirma más entiendo que interpela a los testigos, antes de llegar a la escuela, hay familia, amigos y vecinos.Surgen también los lugares comunes que establecen responsabilidades, debajo de toda forma de violencia hay un tema educativo, entonces la solución es mayor y mejor educación, pensando en uno de los agentes del proceso de socialización: las instituciones educativas. Cooley (2) a fines del siglo XIX mencionó que los grupos primarios eran muy importantes e intentó transmitir su y el miedo a la caída, “los grupos primarios son un bien social, o moralmente valioso, porque hacen que las personas se sientan queridas y arropadas por el resto del grupo”, algo así como el deterioro de la familia ideal deteriorará a la sociedad, pero no contó con que, en algunos casos, el lugar donde se nace es para algunos el lugar más seguro y para otros el más peligroso.Cuántas historias conocemos de chicas o chicos que fueron golpeados o aislados por sus padres por no responder a los ideales que se habían hecho, el que se enteró que su hija era lesbiana, buscaba estudiar algo que no estaba previsto o quien no ha escuchado un padre que tomó a su hijo pequeño y lo golpeó contra la pared porque no dejaba de llorar, cuantas historias de ella muerta, por bala o arma blanca y él a pasos también muerto. Parece en este caso decir y a veces se ha escuchado “o conmigo o con nadie”. “Si no quiere vivir conmigo entonces no vivirá”. ¿Qué hacemos con los mandatos que recibimos en los grupos primarios?¿Cuáles serán las causas de esta violencia? ¿De hacer silencio? ¿De no ser testigos? Múltiples, diversas y complejas, no hay respuestas simples aunque algunas lo parezcan.Hace unos años me tocó trabajar como antropólogo para una cooperativa agropecuaria que quería saber que causas culturales conspiraban para la negativa de los productores familiares a llevar adelante algunos objetivos. Mi trabajo en pos de construir el proyecto se trató de observar a los productores en forma participante, concurrí para ello a una recorrida de campo. Se encontraban allí unos cuarenta productores, muchos más hombres que mujeres con edades entre los 20 y los 50 años en su mayoría, había algunos mayores y otros menores, todas las mujeres hijas de productores, hacia el final los técnicos que organizaban consultaron mi opinión sobre la jornada y les respondí; sería interesante que vinieran las mujeres porque ellas realmente saben del tema más que los hombres, lo había primero intuído por algunas conversaciones, luego lo pregunté a dos o tres jóvenes varones y a una chica. Ninguno me contestó, lo que si quedaba claro y lo dejé así en mi informe que la mujer podía conducir el campo, incluso podía hablar frente a otros hombres de su producción pero debía esperar que le dieran la palabra. Talcott Parsons menciona que la estructura social tiene cuatro elementos, grupos e instituciones, roles, normas y valores. Aquí la norma estaba clara los hombres lo externo, las mujeres lo interno. Me pregunto qué puede ocurrir cuando pensando binariamente la cuestión cultural se busca renovar y no reproducir y las mujeres en lugar de ocuparse del campo dijeran “negociamos también nosotras”, algunos se quedan sin lugar y no saben qué hacer, anomia diría el maestro Durkheim. Y la anomia es peligrosa.Detrás del golpe está ¿la impotencia, la ignorancia, la desesperación, el amor mal entendido lleno de posesión, la envidia, mil caras de la frustración? ¿Impotencia por haber perdido el hombre el lugar de proveedor, ignorancia de cómo ubicarse en un lugar que no sea de matón, de hombre fuerte, desesperación por celos generados por inseguridad, la envidia por el éxito?, una tía me dijo una vez, “acuérdese m’hijito, ella no puede ganar más que Ud.”, el dinero es poder y el hombre manda y ¿si no manda? ¿Cuida los niños?A veces las causas parecen ir por no poder responder a las metas de consumo del otro o de los otros, se perdió el lugar en la línea de producción, no se es quien se dijo que era o no se es quien se debe ser y ¿por qué se debe ser lo que los otros esperan?, ¿por qué los otros no pueden aceptar formas nuevas de ser?¿Y si no se puede responder a las características del macho latino o del superhombre?, la mujer puede fingir el orgasmo, ¿se puede fingir la erección? Si no se tiene fuerza viril ¿cómo se muestra la virilidad? Un camino es a través del golpe ¿quién es la víctima?Las características morfológicas de hombres y mujeres son diferentes y más allá de que  existen mujeres físicamente muy fuertes que derribarían a un hombre, no es lo más común, entonces la pregunta que me hago es ¿qué hacen los hombres con su fuerza?Solo pregunto y no generó respuestas, se me ocurre que como sociedad debemos generar procedimientos, denuncia, como proceder si el vecino o la vecina están golpeando al otro, o a un niño, una adolescente.Espacios o instancias donde poder hacer circular la palabra, más espacios de crecimiento personal, espacios de convivencia social que permitan que los sujetos puedan tramitar sus frustraciones, conocer formas de resolver sus problemas, animarse a dar pasos para enfrentar sus vidas. Ya los hay y muchos, pero precisamos más, porque fundamentalmente se necesita seguir rompiendo el silencio.Referencias:1Edith Moraes,  Mapa de Ruta en el ámbito escolar para las situaciones de maltrato y abuso sexual, Mdeo, ANEP, 20042Charles Horton Cooley, 1864-1929 Macionis y Plummer, Sociología, Madrid, Prentice Hall,1999.*Aurelio Gómez es Licenciado en Ciencias Antropológicas FHCE/Udelar.Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación. Universidad de la República (2002)Diploma de Posgrado en Gestión de Centros EducativosFLACSO (Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales) (2003)Certificado de Posgrado en Enseñanza de las Ciencias Sociales y Actualización DisciplinarFLACSO (2005)