31-5-2012
Medio oriente. Brasilia volvió a desmarcarse de Occidente al reclamar abrir el diálogo con Damasco
Brasil insinuó retomar el impulso. Luego del traspié surgido hace dos años cuando intentó mediar en la crisis nuclear iraní, el gigante sudamericano volvió a desmarcarse de las potencias occidentales al proponer una hoja de ruta propia para alcanzar la paz en Siria.
En momentos en que recrudece el conflicto sirio y las potencias mundiales polarizan posiciones, el ministro brasileño de Exteriores, Antonio Patriota, justificó la pertinencia de dialogar con las autoridades del país árabe.
En entrevista con el diario francés Le Monde, publicada ayer, el canciller afirmó que la probable posesión de armas químicas por parte del régimen de Bachar Al Asad y la necesidad de ajustarse al mandato de Naciones Unidas (ONU) aconsejan apostar por el diálogo.
«La prensa e incluso el director de la Organización para la Prohibición de Armas Químicas han declarado que hay elevadas sospechas de la presencia de armas químicas. Hay que tenerlo en cuenta», señaló Patriota.
Insistió en que «serán necesarios contactos con las autoridades» y como argumento pidió que se imagine «el escenario que podría producirse en la región si esas armas existen de verdad».
«Si hay un riesgo de desestabilización o si la situación puede ser todavía más peligrosa para la población, hay que buscar otras soluciones. Y las salidas posibles en Siria no son simples», agregó.
«La mejor apuesta se sustenta, por ahora, en el proceso en marcha que ha recibido el apoyo de todos los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU», explicó.
Puntualizó que aunque ese organismo autorizara una intervención para proteger a los civiles «la historia no se acaba. La acción que se lleve a cabo tiene que ser responsable y ajustarse a la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU, porque en caso contrario podría darse «una situación en la que cada uno hace lo que quiere. La ONU no se creó para eso».
El ministro brasileño puso el acento en que su país «se asocia integralmente» a la declaración de la presidencia del Consejo de Seguridad del día 27 tras la masacre del viernes y también a la propuesta de seis puntos del enviado especial, Kofi Annan.
Distancia
De ese modo, Brasilia ratifica una agenda propia en asuntos internacionales, en momentos en que Occidente endurece su postura contra Siria con la expulsión de los embajadores del país árabe en Estados Unidos y Europa, a los que se sumaron Japón y Turquía.
En febrero pasado, la jefa de la diplomacia de la Unión Europea, Catherine Ashton, llegó al país norteño para presionar a Itamaraty -sede de la cancillería- para que escoja entre «el presidente o el pueblo sirio», pero obtuvo como respuesta que Brasil apostaría por «la diplomacia de la paz».
No es la primera vez que Brasilia se distancia de las posiciones occidentales en temas tan delicados y vinculados a Medio Oriente.Hace dos años, el entonces presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, irrumpió con fuerza en la escena internacional al asociarse con el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, para establecer un acuerdo entre Teherán y las potencias occidentales para que Irán pueda desarrollar un programa nuclear con fines pacíficos.
La hoja de ruta de la dupla brasileño-turca buscaba contemplar las aspiraciones iraníes sujetas a una serie de controles que llevaría adelante la Organización Internacional de Energía Atómica. El plan fracasó por la tajante negativa de Estados Unidos.
En los últimos tiempos, Brasil afianzó su peso internacional de la mano de un crecimiento que lo llevó a convertirse en la sexta economía del planeta. De esa forma incrementó su gravitación en ámbitos internacionales como país emergente y miembro del G20, y ganó apoyos en su aspiración de obtener un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de ONU.
Vetos
Por otra parte, Rusia y China vetarán cualquier iniciativa sobre una intervención militar extranjera en Siria que sea llevada al Consejo de Seguridad de la ONU, aseguraron ayer el viceministro de Asuntos Exteriores ruso, Guennadi Gatílov y el ministro de Asuntos Exteriores chino, Liu Weimin en sus respectivos países.Ambos países se mostraron partidarios de «apoyar y cooperar con los esfuerzos de mediación que está llevando a cabo Annan».
Por su lado, Alemania no comparte la postura de Rusia y China y la canciller, Angela Merkel, apremiará a Moscú para que se sume a las presiones internacionales sobre Siria, aunque desde la perspectiva de la búsqueda de una solución política y no de la intervención militar. (Basado en agencias)