Naciones Unidas
Nuevamente, las vergüenzas de la ONU hacen un hedor intenso. Esta organización que nació para defender la democracia en el mundo –era su sueño primigenio-, ha acabado siendo una patética marioneta de intereses espurios, especialmente vinculados con el petrodólar y los países islámicos. En realidad, nada de nuevo bajo el sol de una organización que ya ha hecho cosas tan escandalosas como hacer presidente de la comisión de derechos humanos a Siria, o miembro de la comisión que vela por los derechos de las mujeres a la tiranía saudita.