Darío Villanueva: «Vamos a crear la Academia del judeoespañol en Israel»

Si hay una institución que ha tejido con América una identidad común basándose en la lengua, desde hace doscientos años, es la Real Academia Española. Su director, Darío Villanueva, comenta para ABC la importancia de ese trabajo en el contexto del nuevo proyecto. Su primera idea a efectuar será “cuajar la «convención académica del judeoespañol». Reuniremos aquí a diez académicos extranjeros que nombramos y que son especialistas en judeoespañol, de los cuales ocho viven en Israel. También hemos convocado a los representantes de la Academia Nacional del Ladino y su Cultura de Israel y a algunos académicos españoles, especialistas en ladino”.

La vergüenza de civiles alemanes al ser llevados para que vieran las atrocidades del régimen nazi en los campos de exterminio

Fueron millones quienes murieron bajo la macabra maquinaria asesina del régimen nazi. Adolf Hitler buscaba la «solución final» exterminando a los judíos de Alemania, primero, de Europa, después, y, finalmente, del mundo. Y para eso su gobierno diseñó campos de concentración donde se los aniquilaba. A ellos y a los enemigos del dictador. Pero al finalizar la Segunda Guerra Mundial, muchos alemanes que adherían al partido nacional socialista aseguraban ignorar las atrocidades que cometía el régimen. Otros —un inmenso número— comulgaban con sus ideas y acciones, y todo justificaba lo que ordenaba Hitler. Días después de su liberación, en una larga fila, los habitantes de los pueblos más cercanos debieron acercarse para ver el horror. Las pilas de cadáveres en transportes para recibir sepultura, los rehenes del régimen en estado de malnutrición y al borde de la muerte.

Entrevista con Charlotte Grunberg, “La niña que miraba los trenes partir”.

El concepto «Shoá» con el que se hace referencia al Holocausto perpetrado por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial, asesinando a 6 millones de judíos, entre ellos casi 2 millones de niños, nos suele traer a la mente las terribles imágenes de las fosas comunes, los cuerpos de muertos en vida, las cámaras de gas y muchas atrocidades más. En todo eso pensamos al hablar de las víctimas. Pero hubo también otros que aunque tuvieron la fortuna de salir con vida de aquel infierno, fueron de otra forma, víctimas de los nazis. La uruguaya de origen belga Charlotte Strawczynski de Grunberg, nos dice que para ella, víctimas eran las que tenían el número tatuado en el brazo, como señal de su paso por los campos de concentración. No se incluye a ella misma, aunque pasó años escondida en un ropero para no caer en las garras de los nazis.