No sólo se trata de aforo
Para los que seguimos el fenómeno del islamismo radical desde hace años, lo más descorazonador es tener la convicción de que nos equivocamos siempre de pregunta. En el caso de Abdelwahab Houzi, el fanático imán que dirige la mezquita Ibn Hazn de Lleida y que intenta imponer una federación de mezquitas salafistas en toda Catalunya, la cuestión no trata, solamente, de aforos y seguridad. Es decir, el alcalde Àngel Ros tiene razón cuando no permite que mil personas vayan a un local de rezo donde sólo caben unas 200, y como administrador de la ciudad debe velar por el cumplimiento de las leyes. Pero más allá de sus atribuciones, que son lógicamente limitadas, el problema global no es cuántos musulmanes van a la mezquita de la calle Nord de Lleida, sino lo que van a escuchar. (La Vanguardia; por Pilar Rahola; publicada el 22/09/10).