Oro para Israel en kickboxing

La kickboxer israelí Yulia Sachkov, de 21 años, quien es soldado de las FDI, ganó una medalla de oro el sábado en un campeonato mundial en Bosnia. Otros tres israelíes se llevaron a casa medallas de plata de la competencia de la Asociación Mundial de Organizaciones de Kickboxing (WAKO) en Sarajevo. Sachkov, residente de Haifa, derrotó a su oponente checo en la final de la categoría de menores de 52 kilogramos (114.5 libras) en kickboxing estilo K-1.

El espía salvador

Fue un héroe que llevó una peligrosa doble vida en la Alemania nazi como jefe del servicio de inteligencia británico. Lo habían enviado a Berlín en 1930. Su trabajo oficial era controlar los pasaportes británicos. Pero en verdad, era el jefe de la oficina en Berlín de la M16, del servicio secreto de inteligencia británico. Como espía, el Mayor Foley tuvo una carrera sumamente agitada. Foley fue un devoto católico toda su vida y se sintió profundamente conmovido por la persecución nazi contra los judíos, por lo que ayudó a miles de ellos a escaparse de Alemania. Desafiando la implacable política de su propio ministerio de asuntos exteriores, Foley emitió 10.000 visas para el Mandato Británico de Palestina. Sin contar con inmunidad diplomática en Berlín, él corrió serio riesgo en caso de ser descubierto por los nazis.

Arte robado

En 2012, más de mil pinturas robadas a familias judías por el coleccionista nazi Hildebrand Gurlitt fueron descubiertas en la casa de su nieto. Fue entonces cuando todo todos estos ejemplares de arte judío llegaron a la vista del público por primera vez en casi un siglo. Ahora exhibidas en el Museo de Israel ubicado en Jerusalem, comenzó una misión para descubrir los orígenes de las piezas y devolverlas a sus dueños legítimos.

Estado Islámico y la nueva generación del terror

Durante los últimos años Abu Bakr al Bagdadi no se separó del cinturón de explosivos, consciente de la cacería desatada para dar con sus huesos. Su muerte, una crónica anunciada que tardó en llegar, representa el fin de una época del autodenominado Estado Islámico pero probablemente no el desenlace definitivo a la sangrienta historia del grupo. «No creo que podamos afirmar que su muerte marcará el final del Daesh», avanzó hace dos años el general británico Rupert Jones, subcomandante entonces de la coalición internacional contra el IS (Estado Islámico, por sus siglas en inglés). Una constatación que sigue plenamente vigente ahora, alimentada por las sospechas de quienes consideran que la ubicación del autoproclamado califa -en la provincia siria de Idlib, en territorio hostil para el grupo- obedece a una operación interna para deshacerse de él y dejar paso a una nueva generación.