Una piedra, claro está, no es un tanque ni tampoco un F-16. Pero puede matar. Y muchas piedras ya lo han hecho
El 29 de enero de 1983, Esther Ohana, de 21 años, murió cuando una piedra lanzada por un palestino hacia su coche cerca de la aldea Daharía le pegó en la cabeza.Dos semanas después de estar internada en coma, falleció.