La desnazificadora
“Inge Scholl acompaña su idealismo con hechos y ha conseguido dinero para la escuela y sus edificios de una forma absolutamente heroica. Me hubiera gustado tener a mi lado a una mujer como ella cuando organicé la Bauhaus”. Walter Gropius, fundador de esta mítica institución, alababa así a la mujer que había ayudado a espantar el fantasma del nacionalsocialismo del diseño alemán. Su escuela, fundada en Ulm en 1953, permitió que antiguos profesores de la Bauhaus que habían huido de los nazis, como Josef Albers o Walter Peterhans, continuaran su carrera en suelo alemán y revolucionaron por segunda vez el mundo del diseño desde este país, tal y como explica estos días la exposición principal de la segunda edición de la Bienal Internacional de Arquitectura de Euskadi (MUGAK), en San Sebastián.