El horror en la memoria
Sonia Schulman y Edgar Wildfeuer llevan las marcas de acaso la experiencia más atroz por la que pasó la humanidad: el Holocausto. Nacieron en Polonia y hace más de seis décadas viven en Córdoba.
Sonia Schulman y Edgar Wildfeuer llevan las marcas de acaso la experiencia más atroz por la que pasó la humanidad: el Holocausto. Nacieron en Polonia y hace más de seis décadas viven en Córdoba.
Dos ciudadanos marroquíes de confesión judía han sido agredidos en los últimos días en Casablanca por una misma persona, enfadada por la ofensiva militar israelí a la franja de Gaza y que ya ha sido detenida por la policía.
Son demagogia los cadáveres que se le imputan al ejército de Israel por sus labores de defensa de estos días. Primero porque mientras los Estados civilizados y libres protegen a sus ciudadanos, las tribus bárbaras los usan de escudos humanos para poder presumir luego de muertos, que es lo único que saben hacer los palestinos. Lo único que han hecho durante todo este tiempo.
En el barrio porteño de Balvanera, una Trafic blanca convertida en coche bomba estalló contra la entrada del edificio de la AMIA, cuando faltaban siete minutos para las diez de la mañana del lunes 18 de julio de 1994, jornada que a partir de ese momento se convirtió en una de las fechas más negras de la historia argentina.