Testimonio de agricultor uruguayo-israelí, ante infiltración terrorista

Dado que en una situación de este tipo, es imposible asegurar categóricamente que ninguno de los infiltrados logró alejarse de la salida del túnel y alcanzar a llegar a un kibutz de la zona, la población local recibió la orden de emergencia de permanecer encerrada en sus casas. En ese lapso, mientras aún no podían salir, conversamos con Pablo Leffler, agricultor en el Kibutz Ein Hashlosha, uno de los muchos uruguayos que viven en esta comunidad agrícola. Cabe recordar que el kibutz no se haya en territorio en disputa en la mesa de negociaciones con los palestinos, sino dentro del territorio soberano de Israel, reconocido por las Naciones Unidas.

Un cese de fuego no es el fin del conflicto

Cruzado ya el umbral de los primeros siete días de guerra entre el Movimiento de Resistencia Islámico -tal su nombre- Hamas y el Estado de Israel, con más de mil cohetes lanzados contra la nación hebrea y cantidades de ataques aéreos sobre Gaza, Egipto elevó una propuesta de cese de fuego que buscaba calmar la tormenta. Israel la aceptó a pesar de tener reparos; Hamas la rechazó de cuajo. Vuelta a foja cero. Es dable, sin embargo, analizar las raíces de la hesitación israelí. Desde la perspectiva humanitaria son bienvenidas las treguas en las contiendas, pero estratégicamente este no siempre es el caso. Aun cuando esta postulación desafíe nuestro humanismo, es menester profundizar en ella si aspiramos a un cabal entendimiento de lo que allí está en juego.

Otra forma de leer La Biblia

El último proyecto de Uruguay aprobado es Warrior Prophets: Joshua Conqueror, una novela basada en la Biblia, escrita por Bentzi Spitz, gran rabino de la comunidad israelita del Uruguay. Spitz es estadounidense y hace un año llegó a Montevideo, dónde cumple diversas tareas para la colectividad. Preparó la novela cuando viajó a Israel hace algunos años. Allí tuvo oportunidad de visitar los sitios mencionados en la Biblia y también entró en contacto con historiadores y arqueólogos.

Cuando la religión no es una barrera

Andrés Abt tiene 41 años, es judío, dirigente de la lista 71 del Partido Nacional y empresario. Su padre es judío, su madre y su hermana, católicas. Juan Pedro Ribas es musulmán, tiene 66 años y una larga actividad en organizaciones sociales; sus cuatro hijos son católicos. Pablo Pérez es maestro de kung fu, tiene 38 años y está en un proceso hacia el budismo; su esposa es católica y un niño de siete años al que define como «hijo del corazón» comparte aspectos de ambas doctrinas.