Europa retorna a nefastas nostalgias

En varias ciudades europeas, masas vociferantes y empapadas en odio han salido a las calles con los lemas de “MUERTE A LOS JUDIOS”, “CONCLUIR EL TRABAJO INICIADO POR HITLER”, “JUDIOS A LAS CÁMARAS DE GAS” “JUDIOS FUERA DE PALESTINA” y muchas maldiciones y amenazas más. Han cometido agresiones y ataques a sinagogas, colegios, instituciones e integrantes de las comunidades judías.

Juntos es mejor

En medio de este escenario de guerra en el que cada día aumenta la cifra de fallecidos, las redes sociales se hicieron eco de una campaña en la que judíos y árabes se niegan a ser enemigos. Bajo el hastag #JewsandArabsRefusetobeEnemies (judios y árabes se rehúsan ser enemigos), la red se llenó de fotografías y textos que muestran que puede existir la amistad, incluso el amor, entre personas de ambos bandos que parecen irreconciliables.

Nuestro Once

Es extraño cómo a veces nombramos nuestras cosas. En otro contexto, en otro país, un “barrio de los judíos” alertaría al pudor bienpensante o pondría a alguna oficina del Estado (de ésas que persiguen el buen decir) a pensar sobre nomenclaturas xenófobas. Sí, eso ya está sucediendo aunque algunos de nosotros, empecinados o no capturados por la corrección política, seguimos diciendo «negros», «putas», «indios», “barrio de los judíos”.