Ni en nuestras peores pesadillas

Las condenas y epítetos que recibe Israel son más en cantidad y vehemencia que todo el resto de los conflictos que hay en el mundo sumados. A pesar de las verdaderas masacres que se están ejecutando en el planeta. El genocidio en Sudán, la esclavización de las niñas en Nigeria, la persecución, decapitación y crucifixión de cristianos en Irak, la matanza indiscriminada de decenas de miles de sirios, utilizando incluso armas químicas, los conflictos armados en Ucrania, Afganistán, Libia, etc.

Israel contra Hamás, la guerra continúa

Explicar los comienzos del conflicto requiere de demasiado tiempo y páginas, así que me atendré a lo que ocurre ahora, en este último mes. Y lo que ocurre es que nadie tiene una estrategia definida o, al menos, no nos lo han hecho saber. Israel se ha dejado llevar por los caprichos de Hamás y Hamás (que ayer confesó por primera vez ser el autor del secuestro y asesinato de los tres jóvenes israelíes que dieron comienzo a esta batalla) se ha dejado llevar por un impulso desesperado en el que, dada como está su situación política y económica, no tenía nada que perder.