La sharia, la ley islámica que se extiende sin control en el corazón de Europa

Las atrocidades llevadas a cabo por el Estado Islámico en Siria e Irak han llegado a través de las televisiones y de internet al interior de millones de hogares de Occidente y por un momento han sido conscientes de lo que está ocurriendo en el mundo: crucifixiones, decapitaciones y gran número de crímenes y de castigos en nombre de Alá. Sin embargo, aún muchos de estos millones de europeos que se horrorizan ante esta barbarie lo ven como algo lejano, un lugar a miles de kilómetros y de otro tiempo. Nada más lejos de la realidad. Desde hace años, hay un gran número de yihadistas que viven y que han nacido en Europa. Como ejemplo, el gran número de terroristas europeos que hay bajo el mando del Estado Islámico en Oriente Medio.

De reclutador de niños a representante del Estado Islámico en el Magreb

Khaled Abu Selman, de 36 años, abrió hace siete años un campamento para niños y adolescentes a los que quería convertir en kamikazes. Situado en las colinas que circundan Thenia, a 45 kilómetros al este de Argel, llegó a contar con una docena de chavales de entre 8 y 15 años originarios de la provincia de Boumerdes. Él les impartía doctrina y su hermano, Handhala, les enseñaba el manejo de los explosivos.

¿Por qué no hay más protestas contra el yihadismo?

Es notorio que EEUU y la mayoría de los gobiernos europeos han cometido errores en sus programas políticos como en su diplomacia en Oriente Medio. No hubo avances en articular políticas que seduzcan a la calle árabe y cautiven el corazón y las ideas de los musulmanes para alcanzar una victoria definitiva en la guerra contra el terrorismo yihadista. Los resultados están a la vista. El ejército del califato islámico (ISIS) es el emergente de los dislates de la administración Obama como de sus colegas Hollande y Cameron. Ellos lo crearon junto a Qatar y, posiblemente, nos lleven ahora a una nueva guerra cuyo resultado incierto puede abrir puertas a la profundización de la brecha entre Oriente y Occidente al intentar neutralizarlo.