Más allá de los muertos
Lo más común al informarse sobre un atentado, es señalar dónde fue, cuántas víctimas cobró y cómo fue perpetrado. En este sentido, lo esencial al resumir el atentado del martes por la mañana es contar que fue cometido a la entrada de la localidad de Har Adar (un pequeño asentamiento en el así llamado «corredor de Jerusalem») y que tuvo como resultado tres israelíes muertos y un cuarto herido (uno de los muertos era efectivo en la Guardia de Fronteras y los otros dos eran civiles que trabajaban como guardias de seguridad). Esto, además del propio atacante que fue abatido tras disparar diez balas hacia sus víctimas. Pero hay mucho más por detrás de la información escueta y fría. Y creemos que vale la pena contarlo porque revela aristas no siempre conocidas por el mundo.