Auschwitz, a 70 años de la liberación

28/Ene/2015

La República

Auschwitz, a 70 años de la liberación

Supervivientes del
Holocausto y jefes de Estado compartieron emociones intensas ayer en Auschwitz,
70 años después de la liberación del campo de exterminio nazi, y mostraron su
solidaridad y su voluntad de actuar contra el antisemitismo creciente en
Europa.
“Creí que me incinerarían
aquí y que jamás viviría la experiencia de mi primer beso. Pero, no sé cómo,
yo, una niña de 14 años, sobreviví”, contó Halina Birenbaum, nacida en Varsovia
en 1929 y que estuvo en cuatro campos nazis, incluido Auschwitz, durante su
infancia.
Tras emigrar a Israel, se
convirtió en poeta y escritora.
El presidente polaco,
Bronislaw Komorowski, que abrió la ceremonia oficial con un saludo a los
sobrevivientes, expresó “respeto y reconocimiento” a los soldados soviéticos
que liberaron Auschwitz, donde murieron cerca de 1,1 millones de personas,
entre ellas un millón de judíos.
Corregía así la torpeza
de su ministro de Relaciones Exteriores, Grzegorz Schetyna, que había atribuido
la semana pasada la liberación del campo a los “ucranianos”, provocando la
cólera de Moscú.
Poco después, Komorowski
pareció, sin embargo, equiparar “los dos totalitarismos”, nazi y soviético,
recordando el exterminio de las elites polacas por los hombres de Stalin en
Katyn.
La ceremonia, a la que
asistieron unos 300 supervivientes y varios jefes de Estado como el presidente
francés François Hollande, el alemán Joachim Gauck y el ucraniano Petro
Poroshenko, tuvo lugar bajo un inmenso toldo blanco situado ante la entrada del
campo de Auschwitz-Birkenau, cubierto de una espesa capa de nieve.
El presidente del
Congreso Judío Mundial, el estadounidense Ronald S. Lauder, alertó contra el
ascenso del antisemitismo en Europa, mencionando “los últimos acontecimientos
en París”, donde un individuo mató a cuatro judíos en un supermercado kosher el
pasado 9 de enero, en una serie de atentados que dejaron 17 muertos en la
capital francesa.
Evocando el Holocausto,
repitió unas palabras que se convirtieron en el lema de la ceremonia: “No dejen
que vuelva a pasar”.
Los dirigentes del mundo
tenían la mirada puesta en Auschwitz este martes.
El papa Francisco envió
un mensaje en 10 idiomas a sus 7,5 millones de seguidores en Twitter:
“Auschwitz es un grito de dolor que, en ese gran sufrimiento, está pidiendo un
futuro de respeto, de paz y de encuentro entre los pueblos”.
Por su parte el
presidente norteamericano, Barack Obama, se comprometió a “no olvidar nunca” a
los seis millones de judíos y muchos más que murieron a manos de la Alemania
nazi.
Antes de subir al avión
con destino a Auschwitz, Hollande denunció, en el Memorial de la Shoah en
París, el “azote” del antisemitismo, que lleva a algunos judíos a preguntarse
sobre su presencia en Francia.
Francia tiene la mayor
comunidad judía de Europa y la tercera del mundo tras Israel y Estados Unidos,
formada por entre 500.000 y 600.000 personas.
El presidente anunció
también este martes que reforzará las sanciones contra el racismo y el
antisemitismo en su país.
El número de actos
antisemitas en Francia se duplicó en 2014 respecto a 2013, con un aumento del
130% de las agresiones físicas, anunció este martes el Consejo Representativo
de las Instituciones Judías de Francia.
Washington y Moscú no
enviaron ninguna personalidad de primer plano a este aniversario de la
liberación del campo, que también es el Día Internacional de Homenaje a las
Víctimas del Holocausto.
El presidente ruso,
Vladimir Putin, que no asistió a la ceremonia porque, según él, no le
invitaron, lanzó un mensaje a los países occidentales a los que acusa
regularmente de querer reescribir la historia. “Cualquier intento de silenciar
acontecimientos, distorsionar o reescribir la historia es inaceptable e
inmoral”, afirmó.
Fue el ejército soviético
el que liberó en 1945 el campo de Auschwitz-Birkenau.
La ceremonia principal se
cerró con el sonido del shofar, un cuerno utilizado en los rituales judíos y
con plegarias por los difuntos.
Poco después, una
delegación de sobrevivientes y autoridades políticas marchó sobre la nieve
hasta el monumento por las víctimas de Birkenau, donde depositaron ofrendas de
flores y cirios.