4-3-2012
Islamismo y homosexualidad. Si bien hay quienes dicen que el Corán no la prohíbe, la homosexualidad no es bien vista por los islamistas | Muchos se ven obligados a emigrar para reconocer su condición
MADRID | EL PAÍS DE MADRID
La homosexualidad es un tema tabú en la mayoría de los países islámicos: los vecinos Argelia o Marruecos, por ejemplo, tipifican como delito los «actos homosexuales» y los cinco países que condenan a muerte a los gais son musulmanes.
La presidenta de la Unión de Mujeres Musulmanas de España (UMME), Laure Rodríguez, explica: «Existe una lesbofobia y una homofobia generalizada dentro de las comunidades musulmanas en nuestro país». «Las escuelas de jurisprudencia islámica siempre han considerado la sodomía como algo prohibido», confirma Abdennur Prado, presidente de la Junta Islámica Catalana (JIC).
En este contexto, los musulmanes que se plantean lo que popularmente se llama «salir del armario» suelen enfrentarse a un proceso muy complejo. Lo explica Manuel Ródenas, coautor del Estudio sociológico y jurídico sobre homosexualidad y mundo islámico (Cogam, 2007): «La característica fundamental de los homosexuales musulmanes es que viven en dos mundos muy diferenciados: por un lado, con sus familias, que no saben nada, y, por otro, con sus amistades. Son redes que jamás se tocan ni se mezclan».
Lola Martín, coautora del estudio, considera que estas personas viven en un «doble armario» y destaca que algunos de ellos, incluso, tratan de ocultar que proceden de países árabes.
La presidenta de la UMME está realizando un estudio entre mujeres musulmanas que viven en España, con las que contacta a través de las redes sociales. «El punto en común de todas las lesbianas a las que he entrevistado es un proceso largo, traumático y doloroso para decantarse entre su religiosidad, su sexualidad o intentar vivirlo de manera equilibrada», cuenta Rodríguez.
Esta trabajadora social de 36 años critica que en varios casos, cuando alguna de estas mujeres se ha atrevido a dar el paso y solicitar información en cualquier asociación, «el primer mensaje que han recibido incidía en que para liberarse tenían que abandonar su creencia».
Shiraz (nombre ficticio) llegó a España hace 17 años y, en aquel momento, no se consideraba una persona homosexual. «Desde joven, me gustaban las mujeres, pero al vivir en Túnez, donde no tenía referentes, no sabía lo que me ocurría y tenía muchas dudas», confiesa. «Hasta que emigré, en realidad, no comencé a asimilarlo», añade.
Esta mujer, que ronda los 50 años, se congratula por haber vivido el proceso de asumir su lesbianismo en España. «En Túnez habría vivido un calvario o lo habría ocultado», señala. De hecho, nadie de su familia -que vive en aquel país- sabe nada sobre su condición sexual, a pesar de ser «muy abiertos» .
Organizaciones. En Francia, donde hay inmigrantes de tercera y cuarta generación, la asociación Homosexuales Musulmanes de Francia (HM2F) lleva desde 2010 luchando por sus derechos. «No tenemos que renunciar a ser musulmanes por ser homosexuales», explica su fundador, Ludovic L. Mohamed Zahed, de 34 años. Su labor se centra en trabajar por un islam inclusivo en el que esta comunidad tenga cabida y en demostrar que excluir de la sociedad a las mujeres o a los gais «no es islámico».
Para debatir sobre estos asuntos, Zahed ha organizado un congreso europeo, llamado Calem, que celebró su segunda edición reuniendo a 250 personas en el pasado diciembre en Bruselas (Bélgica), y cuyas conclusiones ha presentado en conferencias en París, Lisboa y Madrid. El fundador de HM2F prepara ya el tercer Calem, que pretende llevar también a Italia, Suiza y Luxemburgo.
Desde dentro. Samir Bargachi, del colectivo KifKif («de igual a igual»), que trabaja por los derechos de los gais en Marruecos, tiene una historia compleja: confesar su condición le ha supuesto que parte de su familia y muchos de sus amigos hayan dejado de hablarle. Sin embargo, Bargachi, que vive en España desde hace 12 años, no se resignó a que las cosas fueran siempre así. Por eso, puso en marcha una asociación para defender los derechos de los homosexuales árabes.
Las voces en contra de la homofobia surgen desde dentro del propio islam español. «No hay ninguna base que justifique la persecución de los homosexuales en el Corán», afirma, tajante, Abdennur Prado, que ha dedicado a este tema un capítulo de su libro El islam antes del islam (Oozebap, 2008). Para ellos el reto, ahora, es que el debate se extienda.
Armario de siete llaves para los gays musulmanes
05/Mar/2012
El País