Antes del nazismo

12/Abr/2013

El País Cultural

Antes del nazismo

ÚLTIMO ERICH FROMMEn los años 80, por el movimiento editorial que siguió a la muerte de Erich Fromm (1900-1980) y también por los aires de apertura cultural y política, fueron tema de conversación títulos como El arte de amar, El miedo a la libertad, Y seréis como dioses, Marx y su concepto del hombre, sobre todo en círculos de uruguayos cultos, progresistas y, en ciertos casos, algo snobs. Sin mermar el rigor y la profundidad, ni la provocativa heterodoxia de los textos, hubo de Fromm una lectura light, por completo imposible para con el volumen recién llegado, Obreros y empleados en vísperas del Tercer Reich, tan apasionante en su fondo como árido en su forma.
No es un ensayo sino la exposición de los resultados -sólo tendenciales- de una investigación de psicología social realizada entre 1929 y 1931, que la llegada del nazismo y la partida al exilio de la “Escuela de Frankfurt” dejó inconclusa. La desvinculación del autor del grupo de estudios en 1939, por diferencias teóricas y personales con Max Horkheimer y Theodor Adorno, determinó que el libro se publicase en alemán recién el mismo año de la muerte de su autor. Fromm se había referido a esta investigación en varios de sus trabajos. Obreros y empleados… es la última obra mayor que quedaba por traducir al español.
MARXISMO Y PSICOANÁLISIS. El libro tiene, para quien se especialice en psicología social, el interés de ser un mojón ineludible en la historia de la disciplina.
El autor escribe un híbrido entre marxismo y psicoanálisis, con el convencimiento de que una sociedad y sus clases pueden ser psicoanalizadas mediante el relevamiento y análisis de datos empíricos. Fromm era, dentro de los intelectuales del Instituto de Investigación Social de Frankfurt, el adecuado para emprender la tarea, pues había llegado a la práctica psicoanalítica desde la sociología, no desde la medicina.
Se trabajó en la modalidad de encuesta, con una muestra de tres mil trescientos formularios de doscientas setenta y una preguntas. Fueron devueltos algo más de mil cien y los sucesivos traslados del exilio redujeron la muestra a quinientos ochenta y cuatro. Se buscaba combinar preguntas políticas directas, presumiendo que el sujeto respondería siguiendo los eslóganes de su partido, con otras sobre su conducta y preferencias en la vida diaria, que interpretadas revelarían el grado de consistencia o inconsistencia entre las afirmaciones políticas y la estructura de personalidad de los sujetos. Estas respuestas se cruzaron, además, con los niveles de ingreso, la condición laboral y la pertenencia partidaria. Son de sumo interés las explicaciones del autor sobre el sentido de cada pregunta y los criterios para interpretar las respuestas. Y es una lección de honestidad intelectual la autocrítica que se hace toda vez que el análisis revela que la pregunta estaba mal formulada.
LA SORPRESA. Lo que hace interesante el libro para el lector no especializado, siempre que se arme de paciencia para interpretar muchos cuadros estadísticos, es lo que revela, aunque sólo de modo tendencial, sobre el autoritarismo subyacente en la estructura psicológica de obreros y empleados alemanes, entre quienes los partidos de izquierda tenían mucho peso, al menos cuantitativo. Sin embargo, al estudiar la coherencia entre pensamiento político de izquierda y actitudes radicales en la vida cotidiana (admitir el trabajo profesional de la mujer, creer que se puede educar a los hijos sin palizas, etc.) se descubría un fuerte porcentaje de contradicciones. Había elementos coherentes, de los que se podía esperar una resistencia a la escalada autoritaria, pero eran apenas un 15%. Muchos votantes de izquierda tenían actitudes conservadoras que los llevaban a acomodarse a un régimen autoritario.
Fromm define, además, la categoría del “rebelde autoritario” contrario al capitalismo, porque si bien su crisis lo excluía, era captable por la ultraderecha si le daba consignas simples, enemigos visibles y líderes carismáticos. Estos hallazgos ayudan a entender por qué muchos votantes y hasta militantes del Partido Socialdemócrata Alemán permitieron casi sin resistir la destrucción de sus organizaciones y luego se volvieron nazis más o menos fervientes (o se acomodaron a la situación).
EL CENTRO FRÁGIL. Respecto a los encuestados con tendencias centristas, de compromiso, o indiferentes a lo político, la investigación da indicio de actitudes proclives a avenirse a posiciones de fuerza. La vaguedad, por ejemplo, de las respuestas sobre cómo evitar las guerras, cuando no la asunción de que son inevitables, los emparienta con los nazis. Preguntas en apariencia inocentes, como qué cuadros se prefiere colgar en la casa, o qué personajes históricos admira, revelan la apetencia por algo que Herr Hitler brindaría: el Gran Hombre, el líder providencial.
Por otro lado, muchos trabajadores socialdemócratas colgaban en sus casas retratos de líderes socialistas. Ninguno de ellos estaba vivo al momento de la encuesta, así que salvo por Stalin para los comunistas, Hitler correría sin competidores.
EL MONOLITO. Si bien Fromm es cuidadoso en señalar que sus resultados son sólo tendencias, del análisis surge que el nivel de inconsecuencia constatado en las izquierdas no se manifiesta en los encuestados nazis. Esto significa que, mientras un importante número de sujetos que simpatizan con partidos y programas “de izquierda” muestra, al mismo tiempo, tendencias autoritarias en otros campos (actitud hacia el poder y los superiores, relación con el prójimo), no hay un solo encuestado nazi que manifieste la contradicción opuesta.
Educar para pensar y sentir, más que para adaptarse y obedecer. Formar a la persona para la autocrítica y la coherencia. Hacer política partidaria en base a ideas y no a eslóganes. Fomentar que el militante critique a su propio partido. Minimizar el peso del líder en la vida política. Estos son algunos de los desafíos – presentes y futuros- que plantea el libro.
OBREROS Y EMPLEADOS EN VÍSPERAS DEL TERCER REICH: UN ANÁLISIS PSICOLÓGICO SOCIAL, de Erich Fromm. FCE/Universidad de San Martín, 2012. Buenos Aires, 432 págs. Distribuye Gussi.
Respuestas
CIERTAS RESPUESTAS a las preguntas en que se basó este estudio muestran un pensamiento autoritario, que pronto se impondría. Van algunos ejemplos:
* Sobre la moda femenina de la época: “Faldas cortas, sí. Medias de seda, sí. Las faldas cortas permiten reconocer bien la constitución física femenina (posición de las piernas). Si queremos tener una buena selección reproductiva, esto es necesario. La buena posición de las piernas indica una buena constitución de la pelvis.”
* Sobre si es posible criar a los niños sin palizas: “No. Todo niño quiere sentir la superioridad corporal del adulto.”