El domingo pasado tuvo lugar en la plaza de
San Pedro, Roma, un acontecimiento relevante y no solamente para la
cristiandad.
En un proceso que ya había comenzado bajo
Juan Pablo II, la Madre Teresa de Calcuta fue finalmente canonizada por el Papa
Francisco, en una ceremonia que contó con presencia multitudinaria de fieles y
otros participantes.
Ella había fallecido 19 años atrás.
No hace falta ser católico para reconocer y
valorar la enorme tarea que la Madre Teresa de Calcuta realizó en favor de los
pobres de Calcuta, en realidad en favor de los más pobres entre los pobres.
Es por dicha tarea que en el año 1979 fue
galardonada con el Premio Nobel de la Paz.
Esta mujer extraordinaria, pequeña de
estatura, grande de espíritu y alma, es un ejemplo para toda la humanidad.
Como toda personalidad reconocida, también
la Madre Teresa, seguramente, ha sido y será objeto de cuestionamientos por sus
posturas en determinados temas y por ciertos aspectos de su tarea. No hay ser
humano sobre la tierra, por mejor que haya sido, que no haya recibido en algún
momento algún tipo de crítica y cuestionamiento.
Consideramos que lo fundamental del ser humano
está por sobre todo en sus hechos, en sus acciones. Y las acciones que durante
varias décadas realizó la Madre Teresa permanecerán en la mejor historia.
Predicó con el ejemplo.
Los valores bíblicos de ayuda al
necesitado, solidaridad, tender la mano al menesteroso ¡vaya si los llevó a la
práctica!
El respeto por su personalidad va más allá
de la religión que uno profesa.
La Madre Teresa, católica, es de alguna
manera, patrimonio de toda la humanidad.
Los antiguos sabios judíos expresaban que
“los justos de entre las naciones tienen su parte en el mundo por venir”
La parte que le corresponde a la Madre
Teresa es muy grande.
Porque la vida que llevó fue una vida de
santidad.
Su legado sigue vivo.
Es conocido el mandamiento bíblico-Levítico
19:18- de “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Un precepto moral elevado,
notable, ejemplar, de enorme valor. Quien a lo largo de su vida es capaz de
cumplir con este precepto, es merecedor del mayor reconocimiento.
La Madre Teresa fue un paso más allá: demostró
ser capaz de amar al prójimo más que a sí mismo.
Lic. Rafael Winter (Rufo)
Amarás al prójimo más que a ti mismo
07/Sep/2016
Por Lic. Rafael Winter (Rufo), de Copredi